Los conflictos en Navidad casi siempre tienen su origen en las expectativas. Esperamos que todo sea perfecto: desde la cena, los regalos, la ilusión, el ambiente… Pero la vida no es un anuncio y surgirán problemas.
Las fiestas navideñas son especiales: luces, regalos, sonrisas, villancicos, la familia… la familia…
Sin embargo, estas son, quizás, las fiestas que más problemas emocionales y de relación provocan debido a las exigencias impuestas por nosotros mismos, la cultura y la publicidad de ser totalmente felices. Hasta cierto punto, está bien disponer de un incentivo para cambiar el modo en que afrontamos las cosas. Sumidos en el devenir del día a día, no logramos “sacar la cabeza” y “ver el bosque” y podemos aprovechar estas fiestas de Navidad para apreciar lo que es importante para nosotros, descansar, realizar actividades y estar con nuestros seres queridos.
Todos vamos amoldando y conformando nuestra vida conforme a nuestros deseos, gustos, responsabilidades, etc. pero en estas fechas navideñas, nos vemos forzados a cambiarlo todo, adoptar un papel, asistir a eventos y relacionarnos con personas con las que puede que no sintamos mucha simpatía.
Uno de los grandes enemigos de las navidades reside en las expectativas. Esperamos que todo sea perfecto: desde la cena, los regalos, la ilusión, el ambiente… Pero, por mucha voluntad que pongamos, la vida no es un anuncio y surgirán conflictos en Navidad. Debemos contar con que esto pueda ocurrir y gestionarlo con naturalidad, flexibilidad, cariño, paciencia, asertividad y buen humor.
8 conflictos en Navidad que requieren de mediación
- Estrés por cumplir con obligaciones familiares. Es el momento en el que desacuerdos dormidos salgan a la luz: por ejemplo, quién organiza qué, y dónde. Si hay ganas de hacerlo o se hace por obligación. En parejas pasar el tiempo con la familia política es el principal foco de conflictos en Navidad, y que acaba en amagos de separaciones; y que requieren de un proceso de mediación para recuperar el foco y el entendimiento.
- Falta de equidad en la Compra de regalos: cuánto dinero gastar y en qué. Parece algo sencillo de planificar pero para nada lo es: invertir más de lo que se debe por la tradición de hacer regalos, desajustando el presupuesto familiar es otro de los conflictos que más necesitan mediación. No solo porque no haya ajuste de presupuesto, sino porque se hace balance de la dedicación de una u otra persona en la costa. También se mira con retrospectiva lo que se recibe y lo que se da. Esto puede generar malestar, además de sacar emociones distintas cómo rencor, celos, incomprensión… Hay que tratar de buscar un consenso y un equilibrio a través de la mediación.
- ¿De verdad tenemos que ir? Está quien lleva la Navidad en vena y quien emocionalmente no la soporta; quien desea vivirla en familia y quien opta por viajar lejos y solos… Si se vive en pareja con estas diferencias es importante llegar a un acuerdo previo, que satisfaga a ambos. Por ejemplo, que cada año elija uno la manera de pasar las fiestas, siendo respetado por el otro. Es uno de los conflictos más tratados.
- ¿Dónde los celebramos? ¿En tu casa o en la mía? ¿En casa o fuera? La falta de acuerdo sobre dónde y cómo va a ser el encuentro familiar puede ser la chispa que encienda la mecha. En cierto modo llegar a un acuerdo sobre los preparativos (lugar de celebración, platos a preparar…) juega un papel esencial para evitar los conflictos familiares. En este caso, la mediación es previa. Pero los casos de mediación posterior, a consecuencia de la carga y el peso emocional que genera esta situación, es cada vez mayor.
- Acuerdos sobre los hijos. Y llegamos a los padres separados… En principio, si está estipulado en el convenio no debe haber problemas pero si que hay situaciones en los que se requiere la mediación. Por ejemplo, cuando se busca cierta flexibilidad o necesidad de intercambiar días claves para que coincida con otros miembros de la familia de uno de los progenitores. Aquí sí que se puede y debe recurrir a un proceso de mediación, si la pareja no es capaz de llegar a un acuerdo o uno de ellos quiere limitarse a lo preestablecido.
- Visitas con ex parejas. Y cuando entra en juego la pareja de tu ex, entonces se amplia el foco de conflictos. En especial cuando hay desavenencias y el hijo de ambos debe pasar parte de las fiestas con el progenitor y su pareja. Llegar a acuerdos es súper necesario para evitar conflictos en Navidad.
- Temas no cerrados. Cuidado con las conversaciones en Navidad que las carga el Diablo… Si hay temas peliagudos relacionados con situaciones controvertidas o del pasado pueden poner a algún miembro de la familia o amigos en la palestra. Esto suele ser el desencadenante de conflictos más graves que puedan acabar en mediación.
- Resolver disputas familiares. Igual sucede con los temas no cerrados dentro de una familia: despiertan resentimientos del pasado o problemas típicos como herencias, enfrentamientos entre hermanos, cuidado de familiares, etc. A veces, las familias no se reúnen al completo durante el resto del año, y es entonces cuando pueden surgir rencillas o conflictos que podemos anotar para resolverlas en otro momento, mediante una mediación familiar.
¿Y sabes cual es el punto de conexión entre todos estos temas? La falta de diálogo. Nos cuesta hablar, llegar a acuerdos y poner perspectiva, por eso acumulamos temas sin cerrar y desavenencias y las almacenamos hasta que la Navidad nos obliga a hacerles frente.
9 Consejos para evitar los conflictos en Navidad
Además de la mediación, a continuación te ofrecemos también una serie de consejos sobre cómo afrontar estos días navideños:
- No esperes que todo sea perfecto, anticipa posibles problemas y rebaja expectativas.
- Céntrate en lo importante.
- Descansa pero aprovecha el tiempo, realiza actividades, haz deporte, reúnete con gente, visita sitios… permanece activo. Esto evitará la sensación de que las vacaciones han pasado “sin pena ni gloria”.
- Esfuérzate por ser un poco más comprensivo y cariñoso. Las relaciones se componen de afecto y de voluntad. Trabaja el segundo componente y comprobarás el efecto positivo en el tono emocional.
- Cuando te veas obligado a soportar la compañía de personas que no son de tu agrado, piensa que sólo será un rato y practica la simpatía como arma para suavizar el ambiente, afrontar la conversación e, incluso, desbaratar posibles intentos de “ataque”. No obstante, cuando tengas que responder, hazlo de manera asertiva, defendiendo tus derechos, pero sin agresividad.
- No esperes grandes cambios en las personas; al fin y al cabo, la gente sigue siendo como de costumbre.
- No seas vergonzoso: llama a esa persona, ponte un gorrito, canta, baila.
- Regala tiempo e interés. Piensa en lo que le puede gustar a esa persona y sé comedido. El valor debe residir en la atención dedicada. No necesitas corresponder, así que regala lo que tú consideres adecuado. No abrumes a los niños con juguetes, porque no aprenderán a valorar lo que tienen. Y, por supuesto, guarda el tícket de compra :).
- Prepara algo especial (o cómpralo preparado) para comer, pero no estés demasiado tiempo en la cocina. Al fin y al cabo, los invitados no van a un restaurante. También puedes prepararlo todo o una parte con antelación para así poder disfrutar de la conversación y no estar encerrado en la cocina. Tampoco esperes que a todo el mundo le entusiasme la comida, así que no te fijes mucho en sus reacciones y disfruta de la compañía.
Son unas fechas muy especiales, pero pueden convertirse en días estresantes. Afronta los conflictos en Navidad con alegría, paciencia y comprensión, y ¡disfrútalos!
ARTÍCULO PUBLICADO EN IURISMEDIACION.COM Y PSICOLOGIASIAN




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