Resolver conflictos de pareja requiere un conjunto de habilidades único; La capacidad de escuchar, hablar sin culpabilizar y manejar con éxito emociones difíciles. Cuando se entra en conflicto, es la capacidad de mantener la calma, lo que da razón a tu argumento.
En este artículo, se dan las pautas de cómo exponer argumentos que sabemos que pueden costar a la otra persona, evitando que duelan o destruyan la relación.
Elige el momento cuidadosamente
La primera regla es elegir el momento cuidadosamente antes de comenzar una discusión seria. Esto puede parecer muy simple, pero poner esto en práctica puede evitar que una conversación se vuelva tóxica.
Piensa, cuántas veces te has encontrado sobrerreaccionando porque no estabas en el estado de ánimo adecuado … ¡todos hemos pasado por eso! El momento juega un papel importante en la gestión de conflictos. Por lo tanto, antes de iniciar una conversación potencialmente difícil, supervisa tu estado anímico. Cuando no estás bien emocional o físicamente, es más fácil reaccionar impulsivamente y arrepentirte más tarde.
Es mejor evitar iniciar una conversación cuando…
- Cualquiera de las personas está estresada, hambrienta, exhausta o enferma.
- Una persona no quiere hablar (por alguna razón).
- Estás más interesado en hablar que en escuchar.
- No hay tiempo suficiente para escucharse.
- Antes de eventos importantes que están cargados de emociones.
El buen momento demuestra ser un elemento crítico en un conflicto saludable. El Instituto Gottman para Terapia de Pareja descubrió que el éxito de una conversación se puede predecir en los primeros tres minutos. En otras palabras, la mayoría de las discusiones suben de tono rápidamente porque las personas reaccionan a la defensiva en lugar de poder controlar sus emociones.
Algunos errores comunes que tienden a convertir una conversación en discusión son:
- Comenzar con un comentario crítico o negativo.
- Sacar conclusiones a priori, sin escuchar las razones del otro.
- Culpar a tu pareja por cómo te sientes.
- Reaccionar a la defensiva y no escuchar.
- No gestionar el estrés o descuidar el descanso.
- Suponer el peor de los casos.
- Tratar de tener razón en lugar de procurar entender y respetar el punto de vista del otro
CONSEJO : Inicia una conversación solo cuando estéis listos para evitar tener un mal comienzo.
Aborda lo que no funciona
Al identificar lo que no funciona, minimiza los posibles problemas. Aumentar la conciencia ayuda a prevenir comportamientos poco saludables, por lo que descubrir lo que se interpone en el camino es muy importante. Por ejemplo, la necesidad de tener la razón o tener la última palabra crea victorias huecas. Cuando las personas se preocupan más por tener razón que por cómo se siente la otra persona, las posibilidades de resolver las cosas son escasas.
Además, forzar una conversación cuando la otra persona no está lista casi siempre desencadena la actitud defensiva. Tenga en cuenta que al elegir permanecer en una conversación improductiva, la probabilidad de comportamiento abusivo (tanto verbal como físicamente) tiende a aumentar.
Razones comunes por las cuales las personas «saltan» en una conversación:
- Necesidad de tener la última palabra o tener la razón.
- Obligar a la otra persona a escuchar lo que tiene que decir.
- Sentirse obligado a señalar (y cambiar) el comportamiento de la otra persona.
- Ser incapaz de irse porque no quiere «perder».
Para comunicarse respetuosamente, no puede haber ganador o perdedor. Ambas personas necesitan sentirse seguras para compartir su visión y pedir lo que necesitan. Cuando ambas personas están listas para hablar, se pueden minimizar esas reacciones impulsivas que conducen a argumentos destructivos. Como resultado, la conversación probablemente se volverá más amigable.
No comiences una conversación potencialmente difícil si:
- Tú o tu pareja no tenéis suficiente tiempo.
- Los niños pueden escucharte (a menudo esto debe ser privado).
- Estás en un lugar público
- Tú o tu pareja estáis en HALT (Estás hambriento, enojado, solo o cansado).
Obtén siempre primero un acuerdo
Sugerimos que avises previamente a tu pareja sobre el tema de la conversación para crear un comienzo neutral. La forma en que comienza una conversación influirá en gran medida en el resultado, por lo que cuanto más respetuoso sea el inicio, más probabilidades tendrá de mantener una comunicación respetuosa.
Cómo iniciar una conversación constructiva:
- Hazle saber que quieres hablar.
- Dile el tema para que sepa qué esperar.
- Negocie un momento para hablar que sea bueno para ambos.
- Comparte tu experiencia enfocándote en lo que sucedió, no en lo que crees correcto.
- Informa a tu pareja cuando necesites un descanso.
- Muéstrate dispuesto a terminar la conversación dentro de las 24 horas.
CONSEJO : Un simple comentario como «¿Es este un buen momento para hablar sobre lo que sucedió anoche?» Le da a tu pareja la cortesía de decir que sí o de negociar un momento más apropiado.
Comprueba tus expectativas
La mayoría de las personas tenemos expectativas poco realistas sobre los conflictos. Una suposición común es que un problema debe resolverse en una conversación, pero eso no siempre es posible. Esperar una resolución instantánea solo crea frustración. Por ejemplo, en lugar de esperar resolver un problema de inmediato, primero trata de entender a tu pareja. Compartir las perspectivas de los demás lleva más tiempo y paciencia, pero a la larga vale la pena. Como resultado, genera un entendimiento mutuo que hace la relación más profunda.
Con problemas de relación más inflexibles, la comprensión se convierte en un objetivo a corto plazo más accesible. Esto se aplica a las diferencias de personalidad innatas o cualquier problema que no tiende a comprometer.
Lograr una resolución rápida no siempre es posible, especialmente cuando se trata de manejar emociones difíciles. Se necesita un esfuerzo enfocado para escuchar y no hacer suposiciones.
CONSEJO : Pregúntate qué es realista dada la situación. ¿Puedes resolver el problema en una sola conversación o es probable que hagan falta más?
Cómo gestionar las emociones difíciles
Para manejar las emociones de una manera saludable, deben ser detectadas pronto. Tener el control de ti mismo, antes de decir o hacer algo de lo que luego te arrepentirás, es la clave. Tómate el tiempo necesario para identificar aquellos comportamientos que «cruzan la línea roja» como insultos, gritos, tirar cosas o pegar a alguien.
Los primeros signos de ira y estrés incluyen:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Dolores de cabeza, tensión muscular, dolor de espalda.
- Pensamiento negativo o asumir lo peor.
- Sentirse caliente o sudoroso.
- Boca seca.
- Mandíbula apretada.
- Irritabilidad.
Ten en cuenta los comportamientos abusivos, ya que a menudo hacen que la otra persona se apague emocionalmente. Utiliza estos signos como indicadores de que necesitas tomarte un tiempo antes de cruzar esa línea. Esto genera confianza y demuestra que te importa más el impacto de tu comportamiento que estar en lo correcto.
CONSEJO: Mantener tus reacciones bajo control requiere prestar atención a tus emociones. Cuando seas consciente del momento en el que debes irte, entonces podrás mantener una conversación segura.
Qué evitar en una conversación de pareja
- No caigas en la trampa de tener razón. Cuando solo una persona gana, la relación pierde. El punto de vista de cada persona es subjetivo pero necesita ser respetado.
- Evita insultos o recriminaciones que supongan ataques a la otra persona o a sus seres queridos.
- Cualquier expresión física de ira causa miedo incluso cuando no hay contacto físico.
- No hagas responsable a la otra persona de cómo te sientes. La reacción de cada persona es su propia responsabilidad.
Conclusión
Las conversaciones pueden derivar en discusiones rápidamente, pero siempre hay una opción. Tienes en tu mano el poder de continuar o tomarte un descanso para calmarte. Hacer un esfuerzo consciente para iniciar una conversación de la manera correcta marca una gran diferencia en el resultado. Nadie se propone ser abusivo, pero cuando no puedes detenerte, es fácil que las cosas se intensifiquen rápidamente. Cuando el objetivo es la comprensión mutua, todos ganan.
ARTÍCULO PUBLICADO EN PSYCHCENTRAL.COM




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